Una web de 2023 que no hablaba de la empresa que es hoy.
Grafic a la Carta diseña y fabrica cartas para hostelería en su propio taller de Mataró. Cuando llegamos, su web era una plantilla de 2023 que no reflejaba ni la calidad de su trabajo ni la imagen que el taller ya mostraba en Instagram.
Antes de proponer nada hicimos una auditoría completa: leímos la web como la leería Google y como la leería un restaurante que busca quién le haga la carta. Esto es lo que encontramos.
Seis problemas, y todos costaban clientes.
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Google no sabía que la web era suya
Los datos de identidad que leen los buscadores seguían siendo los de la plantilla, con un nombre y un propietario que no eran los del taller.
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El pie de página era de otra empresa
Decía «Copyright © 2023 Itour», el nombre de la plantilla, y el teléfono se mostraba como código en bruto (tel:+34…) en vez de como número.
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Nadie había revisado el contenido desde 2023
Las fotos de los trabajos eran capturas de WhatsApp de hace tres años, y el texto se contradecía: «más de 15 años» en la portada y «tras 10 años» en Sobre nosotros.
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La web y el Instagram parecían dos empresas
En Instagram: unos 6.000 seguidores, fotografía cuidada, negro y dorado. En la web: una plantilla genérica donde nada de eso aparecía.
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El menú no llevaba al portfolio
«Trabajos realizados», el enlace más importante para un negocio visual, no hacía nada al pulsarlo: solo desplegaba opciones. Quien hacía clic no llegaba a ver un solo trabajo.
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Web, Google e Instagram contaban tres historias
Direcciones que no coincidían —el aviso legal ponía otra calle y otro código postal— y un nombre que cambiaba según dónde se mirara.
La misma empresa, vista desde fuera.


La portada pasa de un titular descriptivo y un botón genérico («Contactar») a una imagen de producción real en un restaurante real y un único camino: solicitar presupuesto.


Antes, el catálogo eran miniaturas pequeñas sin forma de elegir nada. Ahora es un catálogo técnico que se recorre en cinco pasos —formato, material, acabado, encuadernación y marcado del logo— y que termina en el presupuesto.


Las reseñas eran capturas pequeñas, imposibles de leer. Ahora son texto, con el nombre de quien las escribió y la valoración global de Google a la vista: la prueba social que más pesa para quien va a invertir en una carta.


El pie deja de ser un resto de plantilla y se convierte en una última invitación a pedir presupuesto, con los datos del taller bien mostrados.


El formulario antiguo pedía lo mismo que cualquier web. El nuevo solo exige lo imprescindible —nombre, contacto y qué necesita— y deja lo demás como opcional, con la opción de enviarlo por WhatsApp con el mensaje ya redactado.
Una web que hace una sola cosa: llevar al presupuesto.
Grafic a la Carta no vende por catálogo ni tiene tienda online: cada carta se hace a medida y se cierra con una conversación. Por eso la web no tenía que ser un escaparate para pasear, sino un camino corto y sin fricciones hacia una petición de presupuesto bien hecha.
Todo el diseño parte de ahí: cada página termina en una acción, el botón de presupuesto y el WhatsApp están siempre a la vista y nada interrumpe el recorrido.
Cuatro pasos, de la curiosidad a la petición.
Pensamos la web como un embudo corto. Cada sección empuja a la siguiente y todas desembocan en el mismo sitio.
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Ver
La portada enseña producto real y explica en una frase qué hace el taller. Desde el primer scroll hay un botón de presupuesto.
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Configurar
Materiales y acabados convierte el catálogo en un configurador de cinco pasos. El cliente elige y llega al formulario con la carta ya definida.
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Confiar
Proyectos reales con nombre, reseñas de Google con nombre y el taller a la vista: las tres pruebas que un restaurante necesita antes de encargar.
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Pedir
Un formulario corto, WhatsApp con el mensaje redactado y teléfono. Y una FAQ que responde lo que más se pregunta antes de escribir.
Decisiones de diseño, y por qué.
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Negro y dorado, los de su marca
La paleta sale de su logo y de su Instagram, no de una plantilla. El dorado se reserva para lo que invita a actuar —botones y pasos—, así que siempre significa lo mismo.
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Una serif, como una carta
Titulares en serif de aire editorial sobre un texto sencillo: se lee como una carta de restaurante, que es justo lo que fabrican.
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Fotografía a sangre, sin adorno
El producto manda: fotografías grandes de cartas reales, sin iconos decorativos ni ilustraciones genéricas. Si algo no enseña el trabajo, no está.
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Un catálogo como lo piensa el cliente
Por tipo de pieza (cartas, accesorios de sala, menú digital, rótulos) y por material (madera, polipiel, metacrilato). Se partió del análisis de otras webs del sector, quedándonos solo con lo que ayuda a vender.
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La voz del propio taller
Los textos están en primera persona del plural y salen de lo que Grafic ya cuenta: su historia desde 2010, su proceso, sus materiales. La web habla como ellos, no como una agencia.
Cómo se ve y cómo funciona.

Qué hacemos: los cuatro tipos de pieza del taller, con acceso directo a «Cuéntanos tu proyecto».

Por qué elegirnos: lo que diferencia al taller, con una prueba visual —su estantería de muestras— en lugar de adjetivos.

Paso 1 · Formatos: medidas reales de A4, A5, B3, cuadrado y a medida.

Paso 2 · Materiales: madera, cartón rígido y metacrilato, con muestras reales.

Paso 4 · Encuadernaciones: cada sistema explicado y con un botón «Elegir esta encuadernación».

Paso 5 · Marcado del logo: grabado láser, impresión UVI, fresado, stamping y golpe seco sobre piezas reales.

Proyectos: un acabado real y un botón «Quiero un acabado como este».

Cierre del configurador: «Pedir presupuesto con mi configuración».


Lo que hay ahora.
proyectos reales con nombre, fotos y ficha propia
pasos para configurar la carta antes de pedir presupuesto
valoración de Google, con 70 reseñas, visible ya en la portada
vías para pedir presupuesto en cualquier momento: formulario, WhatsApp y teléfono
Lo que cambia para el taller.
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Una sola identidad
Web, Google e Instagram dicen lo mismo: mismo nombre, misma dirección, mismo estilo.
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Peticiones más claras
El formulario llega con el tipo de pieza, el material, el formato y la encuadernación ya elegidos: menos idas y venidas antes de poder dar un precio.
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Aparecer donde buscan
Datos estructurados con su identidad real, mapa del sitio, dirección y horario coherentes y una ficha por proyecto: la base del SEO local.
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Un portfolio que crece
Cada proyecto nuevo es una ficha propia con sus fotos; se añade sin rehacer nada.
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Todo en una mano
Dominio, hosting y correo, gestionados por nosotros para que el taller se dedique a fabricar.
