Mirar. Observar. Crear.
La home es el vestíbulo del museo: antes de ver una sola obra, el visitante entra en una atmósfera. Después, las dos salas, y al final la puerta al encargo.
- Un fondo ilustrado propio: ocho de sus ilustraciones se desplazan despacio, en carriles verticales, detrás del título. Es movimiento puro, sin respuesta al scroll: la web se siente viva sin secuestrar al visitante.
- Dibujos botánicos de la propia artista —flores, una mariposa— flotan por la página. No son decoración genérica: es el mismo trazo que firma la obra.
- Una frase de posición y cuatro etiquetas —ilustración, acuarela, encargos, colaboraciones— que dicen en un segundo qué hace y para qué se la puede contratar.
- Una pared de exposición con obras enmarcadas y, al final, una invitación tranquila: «¿Tienes una idea?».





















